SIN STOCK





En el centro, el Sol naciente ilumina la composición mientras, entre el cielo y el agua, colibríes y mariposas dan vida al relato. Los primeros nos hablan del movimiento constante y la vitalidad de nuestra naturaleza. Las mariposas, protagonistas de antiguas creencias y relatos populares, traen consigo historias de transformación, memoria y esperanza.
La flor del irupé brota desde nuestras aguas para completar este paisaje donde el aire, la tierra y la memoria se encuentran.
Un homenaje a la belleza de nuestra bandera y a la emoción de reconocernos en sus colores: esos que no solo se llevan puestos, sino que habitamos cada día al mirar el cielo.